Archive for the 'curiosidades' Category

La hormiga marciana

Uno de los hombres que más sabe sobre insectos en todo el mundo apoya los codos en la mesa de su despacho en Harvard. Está inclinándose sobre unos papeles (ha olvidado sus gafas en casa), cuando Stefan, uno de los asistentes del Museo de Zoología, entra en su despacho: «Wilson, hay algo que tienes que ver», le dice con precipitación. El doctor Wilson se da cuenta rápidamente de la urgencia en las palabras de Stefan, así que le sigue con pasos rápidos hasta el monitor de su PC.

Allí el asistente le enseña, entre orgulloso y extrañado, la imagen que ha recibido, que es la misma que se ve sobre estas líneas: «Vaya, esta hormiga es rarísima, tiene que haber llegado de Marte», dice el doctor experto en insectos, que lleva muchos años viendo hormigas y sabe muy bien de lo que habla.

Y con ese nombre se ha quedado la extraña especie de hormiga: Martialis heureka, que significa algo así como «!Vaya! !Viene de Marte!» Christian Rabeling, un licenciado de la Universidad de Texas, descubrió en la selva brasileña un especimen de la extraña especie hace cinco años. El autor del descubrimiento quiso rendir homenaje al experto bautizando a esta hermana de las hormigas actuales con semejante nombre, aunque insiste en que es una especie de broma.

Dicen que este extraño insecto ciego de mandíbulas alargadas no es un ancestro de las hormigas actuales, sino que pertenece a una de las ramas del árbol del cual evolucionaron las hormigas que conocemos. Lástima, el experto en insectos estuvo en Brasil estudiando otras especies de hormigas, pero no encontró a Martialis. Seguro que espera volver pronto a la selva para echar un vistazo.

Traducción libre de un artículo de The New York Times © / Kenneth Chang ©

Para saber más | Scientists Find one Specimen of a Bizarre Ant
Para saber más | Martialis heureka en Wikipedia

Paleoqué? Paleoarte!

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Ese hombre que nos mira desde la imagen y que parece querer decir alguna cosa es un homo erectus. Imágenes similares han ocupado páginas y portadas de National Geographic. Es obra de un cotizado paleoartista, John Gurche. Los paleoartistas se especializan en reproducciones de formas de vida extinguidas, una fusión de expresión y rigor científico. Pueden ser ilustraciones, esculturas, fotomontajes o modelos animados. Es típica la imagen de un paleopaisaje con su correspondiente vegetación.
Detrás de la escena imaginada por el artista está el trabajo mano a mano con un científico, quien ayuda al artista a documentarse proporcionándole especímenes fósiles, descripciones científicas y publicaciones.
Otra especialidad paleoartística es el trabajo para cine y televisión. Puede realizar los story-boards (sucesión de dibujos que cuentan la historia de la película en forma sintetizada), o realizar dibujos más en detalle sobre una cierta escena, e incluso diseñar algún personaje. Eso sí, siempre que el trabajo del artista exija rigor científico, si no estamos hablando de otro tipo de artista.
La retribución de un paleoartista puede oscilar entre los 2.000 dólares semanales de quien no tenga experiencia en el mundo del celuloide o televisión hasta los 6.000 de artistas como Gurche, el autor del modelo de la fotografía.

Más información l Smithsonian National Museum of Natural History

Cómo hacer un iglú

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A 77°51′S, 166°40E se encuentra la planta de McMurdo, en la isla de Ross. En mitad del desierto blanco, McMurdo es un punto de referencia para quienes van y vienen por el vasto territorio deshabitado. Durante el «verano», una población de mil personas vive y trabaja en la base, donde se encuentran las instalaciones de la Fundación Nacional para la Ciencia, un centro de ingeniería y ciencia, la cabaña de Scott y un aeropuerto.
McMurdo es la puerta de entrada a la Antártida de los investigadores norteamericanos. Dadas las condiciones extremas del lugar, es obligado para los recién llegados recibir formación sobre puntos que pueden llegar a ser vitales para la propia supervivencia, entre otras cosas, cómo hacer un iglú, detectar peligros en el suelo, prevención de daños por el frío, protección del frío por capas y regulación térmica, desplazarse en esquís, moverse en la nieve, etc.
Según tu destino (el lugar donde trabajarás puede ser distinto de la base), necesitarás aprender otras habilidades: hay un curso específico para quienes trabajarán en el mar helado. Aprenderías las dinámicas del hielo, reglas para cruzarlo sin morir en el intento, uso de estufas, comunicaciones de radio y procedimientos de comprobación. Si tu trabajo implica usar una zodiac, también te enseñarían cómo repararla si lo necesitas, como embarcar y desembarcar, a utilizar el contenido de las bolsas de supervivencia, entre otras cosas. Los cursos son variados y completos, adaptados a las necesidades del destino de los investigadores. El United States Antarctic Program publica un manual de estudio obligatorio que puede encontrarse en la red.
Una vez hayas completado tu entrenamiento de seguridad, puedes hacer la solicitud para conseguir el medio de transporte necesario para desplazarte a tu destino y solicitar el equipamiento necesario, eso sí, recordando siempre llevar provisiones de emergencia para 4-6 semanas. Por si las moscas.
En la imagen, unos cuantos hombres durante el curso de supervivencia, cerca de la base.
Más información l McMurdo Station
Más información l Work and Daily Life in Antarctica

¿Puede la ciencia ser divertida?

En la imagen, el paleontólogo José Bonaparte

La ciencia nos invade. O al menos, eso parece en los últimos tiempos: montones de libros de divulgación, documentales, exposiciones… Parece que de repente, los ciudadanos hubiéramos enloquecido y quisiéramos invadir los laboratorios. Pero ¿existe un interés real de los no iniciados por aproximarse a la ciencia? Como contestaría un científico, no hay pruebas que avalen esa teoría. Tal vez la mercantilización que reina en nuestras ricas sociedades sea la culpable: todo se puede comprar y vender, y si la ciencia vende, no se la puede ignorar. O puede que sea verdad que gran parte de la población de las sociedades desarrolladas está cada vez más preparada intelectualmente e inmersa en las redes de información y conocimiento. Suena bien, ¿verdad?
Lo cierto es que a los humanos nos encanta conocer, y que campos de conocimiento que tradicionalmente estaban reservados a los especialistas, son ahora difundidos en programas de televisión o en la prensa.
¿Es de verdad divertida la ciencia? Para los científicos, mucho. E incluso para algún que otro periodista. Para el resto de los mortales, sólo hace falta que quien nos explica los misterios de ese conocimiento sea capaz de hacerlos un poco comprensibles, y de hacerlo con pasión.

 

En la imagen, el paleontólogo José Bonaparte en su laboratorio, un científico que empezó como autodidacta.


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