Medicina forense y caso Madeleine

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La investigación de la desaparición de Madeleine McCann trae a escena los laboratorios que colaboran con la policía en la investigación de crímenes. El análisis de algunos cabellos encontrados en el maletero de un coche alquilado por los padres de la niña podría servir para determinar si el cadáver de Madeleine fue transportado en el mismo. ¿Qué indicios puede proporcionar el análisis del cabello? El citoplasma de las células del cabello sufre cambios a partir de los quince minutos de la muerte. A los treinta, las mitocondrias (los orgánulos celulares que proporcionan energía a la célula) se hinchan de forma significativa. A las tres horas, las células del cabello aún se reconocen, pero las terminaciones nerviosas están destruidas. Esto es un ejemplo de cómo el análisis de muestras biológicas puede proporcionar datos concretos que ayuden a reconstruir hechos que se investigan.
Por otro lado, la inspección de la escena de un crimen proporciona otras informaciones valiosas. Se buscan indicios como huellas dactilares, de las manos o de suelas, así como de armas o herramientas, además de restos de fluidos corporales. Algunas técnicas, como el uso de luminol, permiten detectar manchas de sangre que puedan pasar desapercibidas.
¿En qué se parece el trabajo real de los forenses a los de los seriales televisivos? Por lo general, parece que la medicina forense no es tan excitante, y suele analizar indicios sobre delitos relacionados con drogas, robos, incendios y accidentes de tránsito, y no tanto los asesinatos. Por otro lado, las series tienden a retratar a un único investigador que analiza cualquiera de los indicios del crimen, sea cual sea su naturaleza. En realidad, una única persona no posee todo el conocimiento de cada campo de la medicina forense, que es una disciplina dividida en especialidades. Una de ellas, por ejemplo, es la patología forense, que usa los métodos de la anatomía y la citopatología para determinar las causas de la muerte de una persona.
En todo caso, las evidencias procedentes de una investigación forense no equivalen a una prueba. La correlación entre dos cosas no significa que entre ellas exista una relación causal. Por ejemplo, si encontrásemos una evidencia como un pelo humano en la escena de un crimen, no significa que la persona cuyo ADN encaja con la muestra encontrada sea el autor. Además de esa opción, puede que aquella persona estuviera presente, sin llegar a intervenir, o que llegara al lugar del crimen después de cometerse, o que jamás hubiera estado allí, pero alguien hubiera transportado ese pelo o que incluso haya llegado allí casualmente.
Una curiosidad relacionada: existe en la Universidad de Tennessee un laboratorio llamado la Granja de los Cadáveres, donde el FBI manda a sus estudiantes. Allí se estudia el proceso de descomposición que sufre un cuerpo humano. Para ello, en un territorio de tres acres se distribuyen cadáveres, algunos procedentes de donaciones, en distintos medios (en el agua, en el bosque, sobre los árboles, etc.). De esta forma se estudian las diferentes características de cada fase en la descomposición. Para los morbosos, el lugar inspiró una novela a Patricia Cornwell.

En la imagen, cabello humano ampliado.

Más información l Quieren investigar a los McCann en el Reino Unido

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