¿Puede la ciencia ser divertida?

En la imagen, el paleontólogo José Bonaparte

La ciencia nos invade. O al menos, eso parece en los últimos tiempos: montones de libros de divulgación, documentales, exposiciones… Parece que de repente, los ciudadanos hubiéramos enloquecido y quisiéramos invadir los laboratorios. Pero ¿existe un interés real de los no iniciados por aproximarse a la ciencia? Como contestaría un científico, no hay pruebas que avalen esa teoría. Tal vez la mercantilización que reina en nuestras ricas sociedades sea la culpable: todo se puede comprar y vender, y si la ciencia vende, no se la puede ignorar. O puede que sea verdad que gran parte de la población de las sociedades desarrolladas está cada vez más preparada intelectualmente e inmersa en las redes de información y conocimiento. Suena bien, ¿verdad?
Lo cierto es que a los humanos nos encanta conocer, y que campos de conocimiento que tradicionalmente estaban reservados a los especialistas, son ahora difundidos en programas de televisión o en la prensa.
¿Es de verdad divertida la ciencia? Para los científicos, mucho. E incluso para algún que otro periodista. Para el resto de los mortales, sólo hace falta que quien nos explica los misterios de ese conocimiento sea capaz de hacerlos un poco comprensibles, y de hacerlo con pasión.

 

En la imagen, el paleontólogo José Bonaparte en su laboratorio, un científico que empezó como autodidacta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: